¡Abajo el estado de excepción! ¡Destruyamos el “Pacto de traición de la COB”! ¡Abajo Rodrigo Paz!

Después de más de 50 días de bloqueos, donde se puso en jaque al gobierno de Paz y su política de entrega al imperialismo, la COB entregó la lucha acordando con el gobierno puntos generales. Lo más anti obrero de la negociación es que se realizó mientras había decenas de dirigentes obreros presos, lo que permitió que se aplicara el estado de excepción que habilitó que el ejercito liberara los bloqueos. En algunos de ellos se dieron enfrentamientos por varias horas.

La COB había firmado un “Pacto de no traición” con las otras organizaciones campesinas e indígenas que establecía que la pelea era hasta que tiraran a Rodrigo Paz. La COB tuvo que firmar ese pacto, ya que venía de varias traiciones en luchas anteriores por lo que su representación estaba bastante desprestigiada. Si bien la dirección de la COB apoyaba los bloqueos, en los hechos no garantizó la huelga general indefinida votada en los ampliados, impidiendo que la unidad del movimiento obrero organizado se diera en este proceso; si bien muchos trabajadores participaban de los bloqueos, lo hacían de forma individual.

Evo Morales también llamó a levantar los bloqueos, por lo que el gobierno ha ganado una relativa tensa calma para intentar retomar la iniciativa, consciente de que la crisis más estructural de la economía boliviana no está ni cerca de una solución. La burguesía boliviana quiere avanzar más en el plan represivo y pide la cárcel de los dirigentes de la COB, de Evo y de los dirigentes de otras organizaciones.

Obviamente la lucha no está derrotada. Si bien coyunturalmente el gobierno logró desactivar los bloqueos, lo hizo sobre la liquidación de mediaciones que son estructurales en un bonapartismo sui géneris como es la burocracia sindical de la COB. Lo que mostraron estos más de 50 días de lucha radicalizada es qué fuerzas hay para enfrentar a este gobierno y derrotarlo, se vieron experiencias de organización que garantizaron los bloqueos y a la vez el abastecimiento de los que luchaban, que en un corto plazo creó destacamentos de activistas y dirigentes regionales que tendrán que dar un paso más en convertirse en dirección y recuperar la COB para la lucha y echar a los que negociaron con Paz.

Se abre un proceso de reorganización que prepare las condiciones para seguir enfrentando al gobierno y al imperialismo.

Tenemos que seguir con las acciones de solidaridad con el pueblo boliviano y cubano, en la necesidad de expulsar al imperialismo de la región, y su escudo de las Américas.

¡Por el triunfo de la lucha en Bolivia!

¡Abajo el estado de excepción!

¡Abajo Rodrigo Paz!

  

Acuerdo EEUU-Irán: Trump paga para salir del estrecho

El miércoles 17 de junio, Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian firmaron de forma remota un “Memorándum de Entendimiento” para cerrar la guerra iniciada por la potencia imperialista e Israel el 28 de febrero. Trump lo hizo en el palacio de Versalles, en el marco de la cumbre del G7, justificándose con la poca afortunada comparación con el presidente Herbert Hoover, durante cuya presidencia se inició la crisis de 1929: “No quería ver una catástrofe económica. Si esto hubiera continuado, esto es lo que habría pasado”. La firma definitiva se esperaba para el viernes de esa semana, pero la continuidad de la ofensiva de Israel sobre el sur del Líbano llevó a Irán a mantener el bloqueo del estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos que viene a resolver el memorándum. Finalmente, el domingo 21/6 los negociadores de ambas partes se reunieron en Lucerna, Suiza, en una propiedad de Qatar, para dar curso efectivo a los acuerdos, ocasión en la cuál ambas partes mantuvieron una retórica digerible para su frente interno. El vicepresidente norteamericano Vance hizo hincapié en el reingreso de los observadores la OIEA a Irán para verificar el cumplimiento del descarte del uranio enriquecido de Irán y el control de sus instalaciones nucleares, los iraníes pusieron como condición el levantamiento del bloqueo a sus puertos, de las sanciones sobre sus ventas petroleras y el descongelamiento de sus activos en bancos qataríes (The Guardian, 22/6). A lo largo del día, se confirmó el cruce de cuatro buques petroleros por el estrecho.

Reconocimiento del fracaso

El primer elemento que salta a la vista de todos los analistas es que, con el acuerdo, Trump confirma el fracaso de la ofensiva lanzada junto a Israel en febrero. Más aún, es un fracaso con altos costos, no sólo por los miles de millones de dólares arrojados como material bélico sobre los trabajadores y el pueblo de Irán, sino también por las consecuencias del doble bloqueo del estrecho de Ormuz para toda la economía mundial. Estas consecuencias económicas golpearon duramente sobre aliados de EE.UU. y principalmente dentro de la propia metrópoli imperialista, presionando a la administración a intentar salir del problema antes de que la inflación y la inminente recesión dilapidaran cualquier posibilidad de que los republicanos mantengan el control del congreso luego de las elecciones de medio término que se llevarán adelante en noviembre.
Una de las principales contradicciones del memorándum, y lo que le dan un carácter de extrema fragilidad, es que impone a Israel límites en su ofensiva militar sobre Hezbollah y su invasión de la franja sur del Líbano. Al momento de escribir esta nota, no queda claro hasta que punto Israel va a admitir una negociación entre EEUU, Irán y el Líbano para dirimir este problema sin su participación. Pero si queda desnudo el carácter burgués reaccionario del régimen iraní, que pone por delante sus intereses económicos como real condicionante para la puesta en marcha del acuerdo, por sobre su defensa incondicional de la integridad territorial del Líbano, que aparece como punto 1 del acuerdo, punto que queda pospuesto para futuras conversaciones. Esto no quiere decir que el problema esté resuelto: vimos los insultos propinados por Trump a Netanyahu a la hora de intentar avanzar en la negociación. Israel queda evidentemente debilitado, y mientras más acorralado se vea el ente de ocupación sionista más brutal será su política colonialista y genocida para defender su propia supervivencia.
Las fragilidades del memorándum son también muestra de las dificultades que tiene el imperialismo para poder retirarse una vez que inicia una aventura militar. Y esto nos lleva a analizar la situación mundial de conjunto: el ataque a Irán era para Israel una ofensiva para intentar sostener su difícil posición en la región, para EE.UU. era parte de su política de asedio a China en su línea estratégica de asimilación de los ex Estado Obreros. Irán resulta un aliado importante de China, en términos geopolíticos y económicos, por ser eje de la iniciativa de la nueva Ruta de la Seda y gran proveedor de materias primas, sobre todo hidrocarburos. El objetivo de descabezar el régimen de los Ayatollahs para imponer una “Delcy Rodríguez” a la iraní mostró ser un error de cálculo del imperialismo. Tampoco contaba Trump con la resistencia de la población de un país de gran tamaño y con una historia de lucha y organización obrera y popular. Así entendido, el memorándum aparece como el precio que está dispuesto a pagar el imperialismo para dar una tregua en ese frente de la guerra generalizada que está preparando para intentar retomar la iniciativa ante la crisis del equilibrio de la posguerra y la erosión de su propia hegemonía, todo ello sobre la base estructural de la descomposición del sistema.

No hay tregua en la ofensiva contra la clase obrera

En el G7 quedó demostrado que el memorándum EEUU-Irán está lejos de ser un llamado a la paz. La OTAN y los países europeos aceleran el rearme y el militarismo, la guerra Rusia-Ucrania recrudece, Israel desconoce cualquier tregua y avanza en la ocupación del 70% de la Franja de Gaza mientras traslada la destrucción al sur del Líbano y Beirut. Sobre todo, la ofensiva contra la clase obrera se potencia, con nuevos ataques a las condiciones de vida y trabajo, aumentando la represión contra los inmigrantes, el ataque a los sindicatos (como sucede en Italia con quienes se solidarizan con Palestina) y la ofensiva de reformas laborales y jubilatorias. Nuestra clase sale a dar pelea, como muestran la huelga general en Portugal, las acciones por Palestina en Italia, los bloqueos contra el gobierno de Paz en Bolivia y la organización contra el ICE en EE.UU. 
En una dinámica que conduce a la guerra generalizada, los revolucionarios nos posicionamos por la derrota del imperialismo contra una nación oprimida como Irán, planteando la necesidad de la intervención de nuestra clase con sus métodos, la huelga, los bloqueos de los envíos de material militar y el sabotaje a la maquinaria bélica imperialista. La lucha antiimperialista está hoy, más que nunca, inextricablemente conectada a las tareas socialistas para dar una salida revolucionaria y proletaria a la situación.
En Medio Oriente es necesario expulsar al ente de ocupación sionista, la destrucción de Israel. Eso implica enfrentar a los gobiernos árabes que le dan sustento y luchar contra los Estados burgueses, para imponer una Federación de Repúblicas Socialistas en la región como forma estatal de la dictadura proletaria. Se impone desarrollar la lucha antiimperialista en EE.UU. y Europa, enfrentando a los propios Estados imperialistas. En Rusia y China, debemos combatir a Putin y a la dirección contrarrevolucionaria del PC chino, luchando contra la asimilación capitalista. En América Latina, tenemos que enfrentar a los principales apoyos del imperialismo en la región, los impulsores del Escudo de las Américas como Kast, Milei y Paz, así como a los supuestos progresistas que negocian un mejor lugar para sus burguesías en la explotación de nuestra clase como Lula y Sheimbaum.
En una situación mundial signada por la debacle del equilibrio preexistente y la amenaza de guerra generalizada para establecer nuevas formas, probablemente aún más descarnadas, de la explotación capitalista, el proletariado mundial tiene la última palabra. Será en el terreno de la lucha de clases donde podremos derrotar los planes de exterminio de nuestros enemigos. Reconstruir la Cuarta Internacional, el partido mundial de la clase obrera armado con la teoría-programa de la revolución permanente, es la tarea del momento para una nueva generación de revolucionarios que se forja al calor de las duras luchas actuales. Las corrientes trotskistas que defendemos el programa de la dictadura del proletariado debemos discutir como intervenir en la situación, para eso llamamos a organizar una Conferencia Internacional con carácter urgente.

A propósito del debate sobre el carácter de China hoy

 

Hay un importante debate en cuanto a la caracterización de China desde el punto de vista marxista. Debemos partir de que es una situación compleja donde se está desarrollando, después de una revolución que inició una transición al socialismo, una transición al capitalismo, es decir, una contrarrevolución que está encarando asimilación catastrófica al sistema capitalista.

La situación del imperialismo y su dominación se expresa de forma histórica en la organización de las relaciones sociales como sistema capitalista, entendiendo que la organización del capital es una organización anárquica y ha entrado en su fase descomposición. Es en la organización de las relaciones sociales donde ha entrado en una contradicción explosiva, ya que no logra que la relación capital-trabajo sea contenida en las instituciones creadas para su dominación y no ha podido encontrar en el proceso histórico su reemplazo por otra forma de dominación estatal burguesa. Este elemento también es expresión de la crisis en la creación de valor y su desequilibrio en relación con las actividades que agregan valor. Es decir, se genera una contradicción en la explotación y la generación de plusvalía.

Una aproximación para caracterizar el proceso chino

En este articulo intentaremos dar una aproximación a una caracterización del proceso chino. Creemos que estamos ante una forma distorsionada de dominación burguesa, con una dirección contrarrevolucionaria del PC chino que conduce una planificación burocrática de la economía, configurando un Estado híbrido con una sociedad transitoria.

Con esta definición intentamos dar cuenta de una economía en transición, donde se combinan estructuras de un proceso revolucionario trunco y un proceso de restauración capitalista aun no concluido. Decimos que es una forma distorsionada de dominación burguesa porque este proceso no es dirigido por la burguesía, que es muy débil en China, sino por una dirección contrarrevolucionaria -que es la burocracia del PC chino- que cumple un rol de clase, pero no es una clase. Mediante una planificación burocrática permite que actúen de forma distorsionada las leyes del capital en la formación de una sociedad capitalista y un Estado burgués. Podríamos definir a la economía china como una especie de estatismo, en el sentido de buscar una economía dirigida que -a diferencia de la economía capitalista que busca con este mecanismo conservar la propiedad privada de los medios de producción y sostener empresas no viables_ en China se refleja en la necesidad de sostener a una burocracia contrarrevolucionaria y a capas parasitarias, pero en ambos casos el estatismo es profundamente reaccionario. 

Esta dominación burguesa distorsionada de los países en vías de asimilación ha tomado la forma de un tipo de bonapartismo especial, propio de dicha asimilación. Este mismo se diferencia tanto del bonapartismo colonialista pre imperialista de Marx como del antiguo bonapartismo soviético estalinista caracterizado por Trosky, ya que se trata de un nuevo tipo de bonapartismo propio de la transición. Encuentra algunos puntos de conexión con los bonapartismos predominantes en el actual sistema imperialista, producto de procesos más ligados a la descomposición capitalista que al desarrollo de fuerzas productivas propios de la época del capitalismo en expansión del siglo XIX o del desarrollo de la URSS durante la primera mitad del siglo XX.  Este nuevo tipo de bonapartismo, el de la asimilación capitalista de los ex Estados obreros y en particular el chino, debe ser definido por sus tareas: sostener la transición de forma ordenada para resistir las fuerzas más destructivas del capital imperialista lo suficiente como para poder desarrollar una burguesía nativa a partir de la unidad territorial, que permita establecer las relaciones de clase en base a las leyes del capital.  Por eso, y por su carácter de clase, el bonapartismo chino no puede – por más que quiera evitarlo desesperadamente- huir de las tendencias a la descomposición que priman en todas las formas políticas insertas en el capitalismo mundial. Es importante tener esta cuestión en cuenta a la hora de caracterizar las formas políticas de dominación china, para no sobredimensionar sus alcances y no otorgarles una fuerza histórica que no tienen.

Por otra parte, persisten parcialmente formas de propiedad estatal, que se mantienen en el tiempo porque son la base económica de la autoadaptación de la burocracia a la relación con el imperialismo. El desarrollo de la propiedad estatal a fenómenos de propiedad mixta es propio del desarrollo de tendencias capitalistas. La disolución de la URSS dio formaciones estatales híbridas, territoriales y burocracias nacionales que repartieron los territorios.

Nosotros partimos de analizar las revoluciones dentro del marco teórico de la revolución permanente, por eso definimos a la revolución china como una revolución obrera y socialista que fue llevada a cabo por una dirección pequeñoburguesa y dio como resultado un estado obrero degenerado. Esta formación impidió la extinción del Estado obrero -y su consecuente disolución en la sociedad-, sino que desarrolló lo que se denominó socialismo en un solo país, negando las etapas de la dictadura del proletariado en su extensión internacional y las tareas de la revolución mundial. 

Esta caracterización es importante para pensar y problematizar las tareas del proletariado chino y de los ex Estados obreros en su enfrentamiento a la restauración capitalista, contra las burocracias restauracionistas y la penetración imperialista.

Dinámica permanentista

¿Por qué tenemos que precisar estos elementos? Porque es un proletariado que tiene en su historia haber realizado una revolución y eso no es un dato menor: destruyeron al Estado burgués, expropiaron a la burguesía y derrotaron las ofensivas del imperialismo para aplastar la revolución.  Hoy las tareas para destruir de forma revolucionaria el proceso de asimilación en curso son derrotar a la burocracia contrarrevolucionaria del PC chino, imponer una planificación -que necesita una dirección, ya que implica una intromisión consciente en la arena de la economía política, ante el avance de las leyes del capital en la economía-, reconstruir una dirección consciente del proletariado que termine las tareas truncas de la revolución china de 1949 y su transición permanentista. Es decir, una revolución complementaria de carácter internacional, donde primen los elementos internacionales de la revolución con algunas bases nacionales, colocando al proletariado chino a la vanguardia en el transcrecimiento de la revolución socialista en revolución mundial. Esto requiere avanzar en la formación de una Federación de Repúblicas Socialistas de Asia, como forma estatal de la dictadura del proletariado, basada en unidades económicas que permitan ser parte central de la preparación de un proceso revolucionario a nivel mundial.

Pensar esta mecánica nos permite sofisticar la mecánica de la teoría de la revolución permanente en su desarrollo histórico, ya que no podemos seguir buscando analogías en los procesos revolucionarios del siglo pasado y tratar de buscar una nueva revolución en China con las tácticas para formaciones sociales que no existen hoy ni ahí ni en ningún ex Estado obrero. Pero sí debemos estudiar las transiciones post revolución, las lecciones que dejaron y los aspectos programáticos que incorporaron para futuras revoluciones. Partimos de valiosas lecciones que se pueden resumir en: el programa de transición como expresión de la injerencia del Estado obrero en la sociedad capitalista; la violación de la ley del valor y la formación de leyes en proceso para superar las leyes del capital; la planificación de la economía para interrumpir la relación indirecta que se plantea entre las personas bajo la ley del valor que es parte de la organización del trabajo sobre nuevas bases sociales en las etapas de la dictadura del proletariado y sus transiciones. Esto es muy importante para partir de lo más avanzado que dieron los procesos revolucionarios y tratar de superarlos.

Las bases económicas de la transición

Es importante recuperar para el análisis de China aspectos metodológicos en cuanto a las leyes del capital, centralmente la relación de ley del valor con la revolución y las economías de transición. Esto, para poder avanzar en la comprensión de las bases económicas de la transición y no caer en análisis que solo tomen la superestructura política para definir a los ex estados obreros.

En el capitalismo, las tendencias a la distorsión de la ley del valor se manifestaron en el paso de la libre competencia al monopolio, ya que la ley del valor se desarrollaba de forma más directa en la primera. La violación de la ley del valor se da por la irrupción de una dirección consciente de la economía, es decir la planificación. La ley del valor sigue rigiendo en la transición de una revolución porque aún existen el salario, las mercancías y el reparto, lo que se modifica es su dirección y es lo central. Cuando se expropia a la burguesía se desarrolla la dictadura del proletariado internacional, se viola la ley del valor en el terreno nacional, pero -como bien decía Trotsky- sigue influenciando a nivel internacional. De ahí la importancia del monopolio del comercio exterior. Por eso la economía del Estado obrero no puede ser definida como capitalismo de Estado, por la clase de detenta el poder.

Trotsky, que partía de la experiencia de la revolución rusa y su transición, daba algunas directrices metodológicas sobre cómo debemos estudiar la relación entre las leyes del capital y los procesos revolucionarios. Planteaba que debíamos ponderar la interacción -tanto en su conflicto como en su armonía- entre la ley del valor y la ley de acumulación socialista y que esta interacción debe ser puesta en el contexto de la economía mundial. Y agregaba otro aspecto que es central, que es la conexión entre la economía y el régimen de partido.

Creemos importante retomar este enfoque, ya que nos permite comprender la dinámica de la ley del valor y sus contratendencias, en lugar de analizar los fenómenos revolucionarios solo desde el aspecto de la ley de acumulación o el desarrollo desigual y combinado, sin apreciar los cambios que produjo en las leyes del capital la intervención consciente de una dirección revolucionaria. En China esa interacción se dio como conflicto, ya que, al nacer degenerada la revolución, la relación entre la ley del valor y la de acumulación socialista no se daba de forma armónica sino de forma burocrática. Allí no había un sistema soviético como definía Trotsky en 1929: “El sistema soviético no es simplemente una forma de gobierno que se pueda comparar en abstracto con la forma parlamentaria. Es, sobre todo, un nuevo modo de relación con la propiedad.” Ni un poder soviético como definía Lenin: “El poder soviético no es otra cosa que la forma organizada de la dictadura del proletariado, la dictadura de la clase de vanguardia que eleva a una nueva democracia y a la participación independiente en el gobierno del estado. El desarrollo de la organización soviética es un tipo superior de democracia, una ruptura con las deformaciones burguesas de la democracia, el tránsito a la democracia socialista y a las condiciones en que el Estado puede comenzar a extinguirse”. (Lenin, 1918).  Esa relación con la propiedad no se daba con la intervención de las masas en la política, sino con un férreo control de la burocracia estatal partidaria de los resortes de la economía, lo cual impedía una planificación para una acumulación primitiva. La acumulación se daba de forma parasitaria para ciertas capas de la burocracia y, con en el correr de los años, al no poder conformarse en clase burguesa y capitalizar esa acumulación, tuvieron que exportar esa crisis en forma de capitales para consolidarse como burocracia y sostener su dominación y dirección contrarrevolucionaria a nivel nacional e internacional. Ese proceso no tiene nada que ver con las características que define Lenin en la fase imperialista. La perspectiva del centrismo no tiene en cuenta estas interacciones y toma las leyes del capital de forma abstracta. Varias corrientes que se reclaman trotskistas plantean que ya está restaurado definitivamente el capitalismo en China y algunas incluso plantean que es imperialista. Hay corrientes que dicen que China es un capitalismo sui géneris en vías de ser imperialista. Insistimos en que el proceso de asimilación, tanto de China como de Rusia, aún no está cerrado y esto dependerá de los procesos de la lucha de clases a nivel nacional e internacional y de la dinámica que tome el enfrentamiento entre revolución y contrarrevolución que se nos plantea ante este escenario.

No hay opción intermedia entre el capitalismo y la revolución socialista. La asimilación que estamos estudiando es de una formación híbrida, como son todos los ex Estados obreros y su inserción al sistema capitalista. Frenar esa asimilación catastrófica en esta época es una guerra revolucionaria del proletariado ruso y ucraniano contra sus gobiernos y contra la OTAN. El proletariado debe luchar contra la restauración capitalista desarrollando la revolución permanente, combinando la revolución política con la revolución socialista. Esta nueva revolución, que no va a ser contra el Estado capitalista sino contra los vestigios de un Estado obrero degenerado y deformado, tomará las tareas socialistas para acelerar los procesos de la revolución mundial. Como planteaba Trotsky, la reabsorción del Estado en una sociedad que se administre a sí misma.

Sobre los ex Estados obreros

Para precisar aún más nuestra definición, sostenemos que China, Rusia y Cuba, para nombrar los más emblemáticos, son ex Estado obreros en vías de asimilación al sistema capitalista. Obviamente, cada país tiene su particularidad en la transición a la restauración capitalista, pero lo que nos interesa es definir el fenómeno y luego avanzar en sus tendencias.

Al concepto de asimilación nosotros le incorporamos la idea de “catastrófica” para dar cuenta de que la asimilación en la situación actual del sistema capitalista no podrá darse de forma pacífica sino de forma violenta en la arena mundial.

Lo que está dejando de existir no son los Estados obreros en transición, sino en lo que se habían convertido producto de la política del estalinismo y el imperialismo. Es importante este reajuste en la definición para comprender mejor los procesos transicionales. Estado obrero degenerado tiene que ver con el desarrollo de la propiedad estatal como basamento del dominio de la burocracia soviética, el bonapartismo soviético y la relación con las masas y sus formas de explotación, que daban lo que los revolucionarios denominaban “parasitismo social”. Ese fenómeno dejó de existir con la caída de la URSS, lo que estamos analizando ahora es la transición que se estaría dando luego de eso.

Otro elemento que introducimos aquí para la discusión es el referente al análisis de la asimilación capitalista y su relación con la teoría de la revolución permanente. Trotsky (1929) decía que toda revolución proletaria contra la sociedad capitalista, sobre todo en la época imperialista, tendía a convertirse en revolución permanente, es decir, a no detenerse en las etapas alcanzadas, a no limitarse a los marcos nacionales, sino a extenderse y profundizarse hasta la transformación total de la sociedad, hasta la abolición definitiva de las diferentes clases y, por lo tanto, hasta la supresión completa y final de la posibilidad misma de una nueva revolución. Esta es la dinámica de la revolución contra la sociedad capitalista, lo que tenemos que pensar es la revolución permanente ante una transición trunca y las tareas que se desprenden de la necesidad de una nueva revolución en una época imperialista. Trotsky también planteó la revolución política, es decir, una nueva revolución contra la degeneración del Estado obrero y de la revolución proletaria, pero, al no suceder, el proceso histórico siguió avanzando en su descomposición. El Estado obrero degenerado es en lo que se convirtió la URSS con la contrarrevolución estalinista, pasó de ser la forma estatal de la dictadura del proletariado internacional a eso. Luego eso implosionó, se disolvió y dejó de existir, por lo tanto, no existe la forma política de la dictadura burocrática que caracterizó Trotsky. Se produjo una contrarrevolución dirigida por la burocracia, pero que en ese camino no logró transformarse en clase, ya que no pudo contar con la burguesía mundial para su asimilación. Para sobrevivir, sostuvo parcialmente las formas de propiedad que había planteado la revolución, cuando se expropió a la burguesía, y debió buscar un equilibrio político y social asentándose en un mayor control y represión. La disolución de la URSS dio formaciones estatales híbridas, territoriales y repartos en burocracias nacionales.

En China, la tarea de la restauración capitalista está encabezada porel PC chino, con reformas y con represión -como la de Tianamen-, y luego con la división en zonas para la penetración imperialista. Esta excrecencia que es la burocracia en los ex Estados obreros es una formación social novedosa, que subsiste por la debilidad del sistema capitalista para asimilarla y por la crisis de dirección revolucionaria para destruirla. Por eso son condicionales las definiciones de qué tipo de Estado son los ex Estados obreros, no sólo porque no está configurada la clase dominante como clase burguesa, sino que se sigue asentando, en gran parte, en propiedades estatales y no en la propiedad privada de los medios de producción, de la que son garantes de los Estados capitalistas. Es decir, aun no rige ese equilibrio espontáneo que es la ley del valor. Esta ley actúa en la economía de los ex Estados obreros de forma distorsionada, pero aun sin poder consolidar esa relación social de producción.

Sostenemos que el proceso de asimilación no está concluido. Y se da un fenómeno contradictorio en el que la dirección de la restauración capitalista está, en parte, en manos de la burocracia, que aún no se consolida como clase, pero también de la política imperialista, que no confía en que esa burocracia tome una tarea burguesa novedosa como la restauración. Es por esta razón que el proletariado de los países de los ex Estados obreros debe luchar contra la restauración capitalista desarrollando la revolución permanente, combinando la revolución política con la revolución socialista y esta nueva revolución, que no va a ser contra el Estado capitalista sino contra los vestigios de un Estado obrero degenerado y deformado, tomará las tareas socialistas para acelerar los procesos de la revolución mundial. Como planteaba Trotsky, la reabsorción del Estado en una sociedad que se administre a sí misma.

Trotsky dice: “O la vieja forma vence (solo parcialmente vence) haciendo necesaria la auto-adaptación del proceso (parcialmente) conquistado, o el proceso del movimiento revienta la vieja forma y crea una nueva, por medio de nuevas cristalizaciones de sus matrices y la asimilación de los elementos de la vieja forma” (Trotsky, 1933-1935). Esta es una transición según la entendemos los revolucionarios entre lo viejo y lo nuevo.

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Referencias

Lenin, Vladimir (1918). Las tareas inmediatas del poder soviético. Obras completas XXVIII Cartago.

Trotsky, León (1929). La Revolución Permanente.

Trotsky, León (1929). ¿Puede remplazar la democracia parlamentaria a los soviets?

Trotsky, León (1933-35). Escritos sobre Lenin, la dialéctica y evolucionismo.

Aportá a la Campaña Independiente de Solidaridad Obrera y Estudiantil con Cuba

La Campaña Independiente de Solidaridad Obrera y Estudiantil con Cuba, junto con la denuncia y el llamado a movilizarse contra la agresión imperialista a la isla exigiendo a los gobiernos de la región el envío inmediato de petróleo, impulsa una colecta solidaria para entregar insumos médicos en forma directa a centros de atención médica de la isla, cuyo faltante se ha agravado en forma extrema ante el recrudecimiento del bloqueo decretado por el gobierno de Trump.
“Durante décadas, Cuba exportó servicios médicos, vacunas, medicamentos y brigadas de profesionales de la salud a países de América Latina, África y el Caribe, generando ingresos importantes para sostener su sistema sanitario, pero la crisis económica, las sanciones financieras y las restricciones comerciales han reducido seriamente esa capacidad. Actualmente, todos los hospitales y centros de atención médica cubanos enfrentan una situación crítica: la escasez de recursos básicos en su momento más agudo”.
Este párrafo forma parte de un mensaje con pedido de ayuda recibido desde Cuba enviado por médicos revolucionarios cubanos. Responder a este llamado solidario es uno de los objetivos de esta campaña. Enviar insumos médicos -tensiómetros, estetoscopios, jeringas, sondas vesicales- a un país que está pagando por haber hecho lo que tú quieres hacer: la Revolución.
Llamamos a sindicatos, centro de estudiantes y al conjunto de las organizaciones políticas y sociales a colaborar activamente ante este llamado.

Nuestro alias: amigacuba
CBU: 0110010530001014933897

¡Abajo Paz!

 

Por un gobierno obrero. Por una revolución obrera y socialista

Bolivia lleva años sumida en una profunda crisis social y política que viene desarrollándose con los gobiernos previos, como el último de Luis Arce (MAS-IPSP). A mediados de mayo la situación pegó un salto en su radicalidad. A 6 meses de haber ganado las elecciones, el gobierno de Rodrigo Paz Pereira (del Partido Demócrata Cristiano) lanzó un paquete de medidas de ajuste pedidas por el FMI. Este paquete de reformas apunta a favorecer la inversión de capitales para la exploración del litio, donde entran en disputa capitales yankis, rusos y chinos. Todo en medio de una profunda crisis estructural debido a la transformación de los mercados energéticos de los últimos años, acelerada por la guerra en Irán, que ha dejado al capitalismo boliviano sin un rol claro en el mercado mundial. Entre las medidas implementadas se impusieron un gasolinazo, privatizaciones, lo que se conoce como la “ley Marinkovic” (de conversión de la pequeña propiedad en mediana propiedad), la desfinanciación a la educación y la salud y un recorte de impuestos para los ricos. El aumento en la inflación y la pérdida de las reservas de gas llevó a que distintas organizaciones de trabajadores, campesinos e indígenas se volcaran a las calles. Los bloqueos y marchas multitudinarias, que buscan el asedio de la ciudad de La Paz, exigen la renuncia del presidente y la caída del plan del FMI.

El gobierno está respondiendo con represión, que ya se cobró la vida de al menos 4 compañeros. Pero a pesar de esto, los luchadores han logrado en varios lugares hacer retroceder a la policía. La debilidad del gobierno de Paz, que ha intentado negociar sectorialmente, le impide frenar una situación que se está tornado prerrevolucionaria. Producto de la crisis política de las mediaciones, como el caso de los grupos que influencia Evo Morales, no logra encontrar quién contenga el desarrollo radicalizado de las masas. Los grandes empresarios y sectores políticos están pidiendo que se dicte el estado de sitio y que intervengan las fuerzas armadas.

Es evidente que la situación general ya pasó el estadio de demandas sectoriales, ya que para conseguir esas demandas habrá que ir a una lucha por el poder, derrotar a este gobierno y destruir al Estado boliviano. No se debe confiar en ninguna variante burguesa o pequeñoburguesa, que son cómplices de la situación de crisis que han sumido a los trabajadores, campesinos e indígenas.

Por eso es muy importante que la COB llame a un Congreso de delegados de base donde participen representantes de todos los bloqueos. Ahí se deben preparar las condiciones de una huelga general insurreccional que plantee la ocupación de las minas, refinerías y destilerías para ponerlas bajo control obrero; preparar la autodefensa para derrotar al ejército y disolver a la policía; organizar las tareas logísticas para garantizar la circulación de mercancías para las poblaciones; tirar abajo a Paz e imponer un gobierno obrero.

Los revolucionarios debemos intervenir en esta situación, no sólo participando de las medidas de acción, sino con el norte de construir un partido revolucionario que sea la memoria histórica del proletariado boliviano. Este proletariado tiene grandes hitos en su historia y hay que darle continuidad programática a las tareas que se supo plantear en el marco de esta época. Es imperioso derrotar al imperialismo y el “Escudo de las Americas” con sus gobiernos títeres, para abrir un proceso revolucionario en la región por una Federación de Repúblicas Socialistas de America.

Solidaridad activa con el pueblo boliviano

El gobierno de Milei, como buen perro faldero del imperialismo, envió dos aviones Hércules con supuesta “ayuda humanitaria” para intentar romper el bloqueo que están realizando los luchadores con la huelga general sobre La Paz. Tenemos que rodear de solidaridad esta lucha y discutir en nuestros lugares de trabajo acciones en solidaridad y contra el gobierno de Milei.

 

 

 

Lanzamiento de la Campaña Independiente de Solidaridad con Cuba

 El jueves 14/5 en Plaza Congreso se realizó el acto de lanzamiento de la campaña independiente de solidaridad con Cuba bajo las consignas ¡Abajo el cerco imperialista yanqui contra Cuba! ¡Impongamos a los gobiernos latinoamericanos, en particular a Sheinbaum, Lula y Petro el envío de petróleo a Cuba contra las órdenes de Trump! ¡No a una invasión yanqui! ¡No a la represión gubernamental a las protestas del pueblo cubano! ¡Sólo el pueblo trabajador cubano tiene derecho a decidir el destino de Cuba!

Se dio inicio a la radio abierta con un mensaje desde Cuba describiendo la emergencia sanitaria que están sufriendo. Luego, las organizaciones que tomamos la palabra (PO, PTS, IS, Nuevo Mas, OST y COR) junto a representantes de organizaciones obreras del Polo Obrero, Unión Ferroviaria, Ademys, ATE Mecon, estudiantiles y de derechos humanos (CeProDH), denunciamos la situación acuciante que está atravesando el pueblo trabajador, señalando la responsabilidad del imperialismo yanki y de la burocracia del PCC. El cierre estuvo a cargo del compañero Frank García Hernández, de Comunistas Cuba.

Justamente, el mismo jueves el pueblo cubano se volcó una vez más a las calles a protestar ante una nueva jornada de apagones masivos, nuevamente reprimidos por la policía del régimen. Cínicamente, el gobierno norteamericano ofreció $100 millones de dólares a Cuba bajo la condición de que ellos administren la ayuda directamente, en un intento por desembarcar en la isla y de paso hacer propaganda anticomunista. Mediante el bloqueo y la coerción económica Trump y Marco Rubio intentan forzar a la burocracia a una negociación en la que la isla quede sometida al control norteamericano. Mientras tanto, la burocracia se hunde en su incapacidad de garantizar las condiciones básicas de subsistencia al pueblo trabajador. Esta situación se inscribe en un escenario mundial signado por las tensiones bélicas, en el que el imperialismo yanki y sus socios sionistas continúan con el genocidio en Medio Oriente, el enfrentamiento con Irán e intentan disciplinar a las burguesías en su guerra comercial con China. El aventurerismo del imperialismo declinante no puede ofrecer una salida al pueblo cubano, ni a ninguno. Sólo la clase obrera puede dar una respuesta a esta debacle. Nos encontramos ante tareas internacionales: luchar contra el imperialismo cada uno de nuestros países y desarrollar el programa de la revolución socialista internacional. Es momento de redoblar la solidaridad con Cuba y que el movimiento obrero plantee que esta es una tarea que tenemos que asumir en la lucha por nuestras propias condiciones de vida. Es necesario que los trabajadores de todo el continente nos unamos contra el enemigo común. Enfrentar a Milei y su entrega incondicional a los planes guerreristas del amo yanki es una tarea fundamental en Argentina; así como lo es luchar contra Kast en Chile o desenmascarar el rol reaccionario de los nacionalismos burgueses de corte “progre” como Lula, Sheinbaum, Petro y el peronismo. Que esta campaña sea un puntapié inicial para desarrollar la lucha antiimperialista con un programa obrero y socialista.

Acto en solidaridad con Cuba

ACTO 

Jueves 14/5 17.30hs. plaza Congreso

Campaña Independiente de Solidaridad Obrera Estudiantil con Cuba

Campaña Independiente de Solidaridad Obrera y Estudiantil con Cuba

A continuación reproducimos el llamamiento del Comité de Solidaridad Obrera y Estudiantil con Cuba

 

 

El bloqueo con el que desde hace décadas el imperialismo yanqui asfixia a Cuba se ha profundizado con las criminales medidas tomadas por el gobierno de Donald Trump prohibiendo bajo amenaza a terceros países el suministro de petróleo a la isla.

Como si el planeta fuera un dominio colonial yanqui, esta gangsteril imposición imperialista busca sitiar a Cuba para obligar al gobierno cubano a optar entre capitular o enfrentar un estallido desesperado que abra el camino de la contrarrevolución.

Los gobiernos “progresistas” de Sheinbaum, Lula y Petro se han sometido a las órdenes de Trump y Marco Rubio y han dejado de enviar petróleo, que es lo que realmente necesita Cuba en primer lugar para enfrentar la aguda crisis energética.

Desde hace meses Cuba no recibe una gota de petróleo.

Este sitio a Cuba, como la guerra genocida contra Palestina, el secuestro de Nicolás Maduro y su reemplazo por el gobierno títere de Delcy Rodríguez o la guerra contra Irán, forma parte de una ofensiva del imperialismo yanqui para intentar revertir la decadencia de su hegemonía a escala mundial.

En el contexto de esa ofensiva pretenden recolonizar Cuba como parte de una política para convertir a toda América Latina en un protectorado colonial yanqui.

Somos críticos del gobierno cubano, del programa de reformas de mercado y de promoción del turismo de lujo como salida para Cuba y de su impacto en el crecimiento de la desigualdad y el deterioro de los servicios sociales conquistados por el pueblo trabajador cubano. 

Así como somos críticos de la gestión burocrática económica y política del país que ha venido deteriorando la situación de las mayorías trabajadoras y de su opresión burocrática en todos los terrenos.

Defendemos el derecho de los trabajadores y el pueblo cubano a manifestarse por sus derechos. 

Pero no por eso perdemos de vista que la solución no es la recolonización yanqui de Cuba ni que se hagan del poder los gusanos de Miami que están apoyando el bloqueo criminal.

La solución no es volver a la Cuba del analfabetismo, de la tuberculosis y del latifundio.

La solución no es restituir los negocios del gusanaje de Miami cuyo principal lobbysta es el propio secretario de Estado Marco Rubio,

La solución no es volver a la condición de prostíbulo y casino del imperialismo yanqui.

La solución es defender la independencia de Cuba que solo puede garantizar un verdadero gobierno de la clase trabajadora que planifique la economía de manera democrática.

¡La recolonización yanqui de Cuba sólo agravará las penurias y las injusticias que sufre la clase trabajadora cubana!

Es el pueblo trabajador cubano el que debe decidir su propio destino.

¡Abajo el cerco imperialista yanqui contra Cuba!

¡Impongamos a los gobiernos latinoamericanos, en particular a Sheinbaum, Lula y Petro el envío de petróleo a Cuba contra las órdenes de Trump!

¡Sólo el pueblo trabajador cubano tiene derecho a decidir el destino de Cuba!

 

Organizaciones coordinadoras:

Partido Socialista de los Trabajadores 

Izquierda Socialista

Partido Obrero

Nuevo MAS

Corriente Obrera Revolucionaria

Autodeterminación y Libertad

Organización Socialista de los Trabajadores

 

Por la derrota de EE.UU. y su enclave sionista de Israel

Hay que arrasar con el capitalismo a nivel mundial

El retroceso de Trump, luego de amenazar con destruir una civilización entera en la guerra contra Irán, ha puesto en evidencia una vez más la debilidad del decadente imperialismo. También quedó manifiesta la desesperación de Israel, que atacó el Líbano después de haberse acordado la tregua, dado que el cese al fuego perjudicaba sus intenciones de hacerse con parte de ese país.

El imperialismo norteamericano, la actual dirección de esta fase del capitalismo imperialista, intenta revertir su pérdida de hegemonía recurriendo a su poderío militar, como uno de sus últimos recursos ante la imposibilidad de imponer su poderío económico y en la necesidad de recrear un nuevo equilibrio inestable. Este retroceso, aunque coyuntural, no es un problema menor, ya que lo debilita frente a las otras potencias y a nivel interno le ha generado una crisis política que no sólo puede expresarse en las próximas elecciones de noviembre, sino que puede profundizar las acciones de masas que vienen generando enormes movilizaciones contra el gobierno.

Pero ni siquiera ese poderío militar ha podido doblegar a Irán, que respondió con algunos ataques para desestabilizar a los aliados de EE. UU. en la región, centralmente a los países del golfo pero también a Israel, mostrando las debilidades de su supuestamente inexpugnable sistema de defensa antimisiles. Sin dudas, lo que más daño le generó al imperialismo y a la economía mundial en su conjunto fue el cierre del estrecho de Ormuz, provocando un aumento del precio del petróleo y una aceleración de la inflación a nivel mundial.

Este elemento muestra la podredumbre de la clase capitalista, que en su afán de sostener este sistema y sus Estados o semi Estados está dispuesta a llevarnos a la guerra y a mayores penurias, para defender sus intereses de clase. Nos pronunciamos por el triunfo del pueblo iraní y al derroto del ejército yanki en esta guerra, pero no defendemos el régimen brutal teocrático que fue impuesto por los ayatolas luego de la derrota del proletariado en la revolución iraní.  El gobierno venía siendo puesto en jaque por las masas con las enormes movilizaciones de los últimos meses, resistiendo a la salvaje represión y persecuciones. Trump y Netanyahu quisieron arrancarles la lucha a las masas y utilizarlas como base de maniobra para una ruptura del régimen en base a sus intereses. El fracaso de esta intentona muestra la potencialidad del proletariado iraní y pone en primer plano sus tareas. Sostenemos que la derrota del imperialismo en Irán debe ser con la clase obrera a la cabeza de esa lucha antimperialista, que eche al gobierno de los ayatolas. Es necesario que el proletariado petrolero tome el control del estrecho de Ormuz y abra una situación revolucionaria en la región, que prepare a una vanguardia obrera que levante la bandera de la destrucción del enclave de Israel y de los gobiernos que apoyan a EE. UU. hacia una Federación de Repúblicas Socialistas de Medio Oriente y el Magreb.

Esta tarea es imposible de realizar si no se desarrolla una solidaridad activa internacional para enfrentar al imperialismo y sus aliados. El proletariado norteamericano que viene enfrentando al gobierno de Trump y a su brazo paramilitar ICE, tiene que dar un paso más frenando la maquinaria bélica. Los trabajadores de la UE tienen que expulsar a EE. UU. de las bases militares que tienen en la región, enfrentar a sus gobiernos que fueron parte del genocidio en Gaza y que algunos hoy están dando un apoyo parcial a las políticas de Trump en Irán. La clase obrera de los ex Estados obreros debe actuar en la guerra Rusia-Ucrania planteando la perspectiva de una guerra revolucionaria que derrote a Zelensky y la OTAN y a Putin para frenar el proceso de asimilación catastrófica que se está desarrollando en la restauración capitalista. La clase obrera china tiene el papel central de enfrentar al gobierno del PCCH que es garante del acuerdo de tregua mediante la mediación de Paquistán y que viene de ser garante del genocidio en Gaza con la política de coexistencia pacífica con el imperialismo norteamericano. Los intereses de la burocracia contrarrevolucionaria China no son los intereses de los trabajadores. En su supervivencia de sostener un rol de clase, la burocracia china busca la restauración capitalista y su inserción en el sistema capitalista de forma diplomática, una utopía reaccionaria, imposible de que suceda de forma pacífica.

En Latinoamérica, es de vital importancia derrotar al imperialismo en Venezuela, tirando abajo el gobierno títere de Delcy Rodríguez, impidiendo el ataque a Cuba y rompiendo el bloqueo yanqui. En la Argentina tenemos que derrotar a Milei, aliado al imperialismo de EE. UU. en la región.

En este escenario mundial los revolucionarios tenemos que reagrupar nuestras fuerzas y organizarnos detrás de un programa transicional que impulse una lucha antimperialista y la combine con las tareas socialistas para enfrentar al capitalismo a escala mundial y derrotarlo.

Ante la magnitud de la crisis, la aceleración de las políticas guerreristas y las consecuencias para nuestra clase se torna urgente el llamado a una Conferencia Internacional con las corrientes que aún levantan la dictadura del proletariado. Hacemos este llamado desde la necesidad de avanzar en abrir un debate al interior de las corrientes trotskistas, para reagrupar a la vanguardia detrás de un programa revolucionario y poder intervenir en la situación internacional como dirección revolucionaria que aspira a que emerja una nueva generación que retome las tareas históricas de construir el partido mundial de la revolución, que en esta época es la reconstrucción de la IV Internacional.