A la conquista de la opinión pública

Ante el crecimiento en las encuestas de la figura de Myriam Bregman y su intención de voto para las elecciones del 2027, se ha abierto un debate dentro de las filas del FITU sobre cómo aprovechar este escenario.

Por el lado del PTS, se lanzaron a “organizar la simpatía” conformando comités para apoyar a su candidata y propusieron a los otros integrantes del FITU un foro de debate para discutir qué tipo de partido hay que construir. Ellos proponen para el debate la necesidad de crear un movimiento por un nuevo partido para una nueva clase obrera. El MST acepta los comités, que el PTS aclara que no son unitarios, y debate la necesidad de un partido amplio de tendencias, apostando a que el FITU no sea sectario y que desarrolle la “unidad en la diversidad” (frase que es la cobertura consignística para hacer todo tipo de acuerdos policlasistas). EL PO votó en su último congreso aceptar todas las tácticas del PTS cambiándoles el contenido y, en base a los comités, apostar a una asamblea del FITU, ya que reivindican su programa y consideran que de ahí saldría el germen del partido revolucionario. Izquierda Socialista votó hacer comités con el PO e insiste en que no se rompa el frente.

Este debate al interior del FITU, así como las formas organizativas que se plantean para un escenario electoral de crecimiento de la izquierda parlamentaria, carece de filo revolucionario, ya que se intenta realizar no sobre tendencias reales que viran a la izquierda sino en base a encuestas de opinión. Estas corrientes deben ser conscientes de que, en el terreno electoral, la tendencia que predominó en las últimas elecciones fue la abstención y el voto en blanco. Pero, sin detenernos en estos aspectos, lo más importante es que intentan organizar a los descontentos del mileísmo, del peronismo y del progresismo estatista detrás de comités inventados, con objetivos electorales. Esto se aleja de la organización de nuestra clase en sus organizaciones y estructuras, como son los sindicatos. En una situación internacional de ataque al proletariado, en la que intentan llevarnos a una guerra generalizada, que, en nuestro país, se traduce en un intento de desorganizarnos y acelerar la pauperización de nuestras condiciones de vida, la respuesta que el FITU da es organizarnos en comités desestructurados, sin objetivos claros, ni perspectiva revolucionaria. El PTS intenta mostrar la pata obrera de los comités proponiendo impulsar un comité en el Garrahan. Supuestamente se inspiran en la táctica de comités de acción que levantaba Trotsky para Francia, que eran para que la burocracia saliera de sus sillones y fuera más fácil enfrentarla en las calles. De forma sutil le dice a la Junta Interna del Garrahan que son burócratas y, para que sean democráticos, deben hacer un comité, es decir, no ampliar las funciones de la Junta Interna, sino reemplazarla de forma organizativa, un delirio.

Trotsky solía debatir con las organizaciones que basaban su programa y acciones en función de la opinión pública: eran tendencias que se denominaban centristas, porque oscilaban entre reforma y revolución. Ese vaivén se expresaba según las oscilaciones de las masas, ya que, al no tener un programa que contemplara las etapas de la dictadura del proletariado, eran tendencias muy vulnerables a esos cambios de las masas.

Como podemos leer en el manifiesto que publicó el PTS para discutir en los comités, la dictadura del proletariado no existe y la revolución sólo se nombra como revolución social (una generalidad para no decir revolución obrera y socialista). Por supuesto, no se lee absolutamente nada que se acerque a una insurrección violenta que espante a los futuros simpatizantes. Sólo se preocupan en buscar un diálogo o un nuevo sentido común que combine movimientos, en la búsqueda de no fracasar como lo hizo el viejo MAS en los ‘90, o los autonomistas en el 2001.

Nosotros sostenemos que tenemos que organizarnos en los sindicatos y los lugares de trabajo, conformando oposiciones sindicales revolucionarias, con un programa de transición que forje una vanguardia que sea el embrión de un partido revolucionario como sección nacional de la IV Internacional reconstruida. Un partido de cuadros, no adherentes o simpatizantes, que genere una ruptura revolucionaria con el peronismo y no su superación, no hay nada que superar de una dirección contrarrevolucionaria como es el peronismo, hay que destruirlo.

Buscamos esa unidad con los militantes del FITU que intervienen en los sindicatos, en los lugares de trabajo o en el movimiento de desocupados para organizarnos para destruir a la burguesía en su “estrecho de Ormuz”, que es la producción.

Como COR venimos impulsando Conferencias de Partido para incorporar a nuestras filas a militantes que han venido haciendo una experiencia con nosotros debatiendo unas Tesis sobre partido que fueron votadas en la Conferencia de fusión con los camaradas de Trabajadores Trotskistas que se incorporaron a la COR en el 2024.

Y seguimos impulsando la necesidad de una Conferencia Internacional con las corrientes que aun levantan la dictadura del proletariado para discutir las tareas de los revolucionarios a nivel internacional y regional como la política hacia Bolivia y el ataque a Cuba por parte del imperialismo.

Contra el acuerdo del Gobierno, los rectores y la burocracia sindical

Retomemos la pelea por salario y presupuesto en las Universidades

Pese a lo firmado la semana pasada, la lucha continúa en las Universidades Nacionales, donde esta semana se realizó el paro de la Conadu Histórica y se hicieron asambleas virtuales, asambleas interclaustros y otras actividades. Fue la única Federación que no rubricó el acta de entrega del 21%, a pesar de la intención de sus dirigentes que insistieron, como incluso lo hizo Claudia Baigorria por redes sociales, en los supuestos beneficios del “pacto”. El Gobierno obtuvo una fácil victoria en una batalla más de la lucha contra el desfinanciamiento y la rebaja salarial, pero la última palabra la tienen los docentes, nodocentes y estudiantes que repudian a la burocracia y buscan formas de organizarse para proseguir la pelea en forma independiente de las autoridades.
El Gobierno Nacional pudo cerrar en forma superestructural el conflicto universitario que empezó con la gestión de Milei y atravesó más de dos años de paros y movilizaciones (entre las que se destacan las tomas del 2024), cuatro marchas federales y dos proyectos de ley de financiamiento. El último superó todos los obstáculos institucionales, en un contexto de negociaciones y especulaciones preelectorales, y se instaló como consigna privilegiada entre las distintas burocracias sindicales y los rectores-gerentes de las Universidades. Levantaban como “logro” una ley que no se cumplía pese a estar vigente, y poco hacían al respecto más que recurrir a la vía judicial. 
Pero esa salida parlamentaria-legal-judicial, que se mostró impotente todo este tiempo, se dejó caer deliberadamente justo cuando podía dar algún resultado a favor, para firmar un acuerdo que implica congelar el conflicto, con un aumento salarial que, con un total de 24,33% hasta noviembre, da por saldada la recomposición salarial a mayo del 2026, la de todo el 2025 y la de parte del 2024.
Según algunos cálculos, significa menos de la tercera parte de lo que prometía la mentada ley, que ahora, debido a la maniobra del Gobierno y del CIN, avalada por las Federaciones sindicales, se aleja por tiempo indefinido. Hay que recordar que la propuesta vino de la mano de los rectores, es decir, de los que se encargan de aplicar el ajuste de Milei en cada Universidad, que se reunieron con el Gobierno y empezaron a difundir el ofrecimiento que éste les acercó en forma oral. Los burócratas se apuraron a poner la firma, difundiendo informaciones engañosas y sin garantizar al cien por cien la necesaria consulta a través de asambleas. Hay que aclarar, además, que la ley siempre fue una zanahoria, que desvió cualquier impulso de cuestionamiento político más profundo hacia el terreno jurídico y legal, y lo que sucede ahora es lo que en realidad la burocracia pretendía que sucediera al colocar la ley como zanahoria: planchar el conflicto universitario. Las centrales sindicales universitarias, por otra parte, le dan la derecha a Milei, en un momento de serio desprestigio de su gestión, y le salvan las papas en uno de los frentes que tenía abiertos. 
Aunque nada de esto podría sorprendernos, porque estuvo claro desde el comienzo el papel del Frente Sindical de las Universidades Nacionales debido a su carácter burocrático, lo que pasó en esta oportunidad provocó un malestar mucho mayor en las bases de cada asociación o gremio, al punto que afiliados oficialistas se rebelaron públicamente contra el acuerdo.
El repudio comenzó a extenderse en las distintas regiones y confluyó en un grupo de WhatsApp de trabajadores “contra la entrega del 21%” que fue iniciado por un sector independiente de San Luis y alcanzó más de mil integrantes de todo el país. La iniciativa desembocó en una asamblea virtual realizada el sábado pasado, donde participaron las corrientes de izquierda además los sectores independientes y autoconvocados. La coordinación de la asamblea, hegemonizada por el PO, no sometió a votación las distintas mociones, sino que presentó un resumen que tuvo que tomarse como “resolución” consensuada, con la consigna “Milei, cumplí la ley”.
La Rama Universitaria de la COR estuvo presente en la asamblea virtual y se pronunció contra la línea legalista que ahora muestra su fracaso. Los camaradas que intervinieron plantearon además propuestas concretas para seguir desarrollando la lucha de los trabajadores universitarios: adhesión total al paro de ConaduH, no toma de exámenes, no inicio del segundo cuatrimestre, plenario de delegados con mandato. Expusieron asimismo la necesidad de tener un sindicato único, contra la fragmentación existente, e hicieron eje en la necesidad de contar con delegados paritarios elegidos por la base y de carácter revocable para evitar entregas como la actual. También propusieron a los presentes construir oposiciones sindicales para recuperar esas organizaciones para la lucha, y de ese modo enfrentar la crisis de dirección que enfrenta el conjunto de la clase trabajadora.

COR – Rama Universitaria

Abajo la intervención de la UOM

 

El jueves 22 de mayo, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo anuló las elecciones de la UOM, ordenó desplazar a Abel Furlán y designó a un interventor judicial del gremio metalúrgico por 180 días. La intervención se hace tomando la denuncia por fraude de la lista naranja de Campana. Es evidente que el poder judicial actúa por cuenta y orden del gobierno y los empresarios, ya que muy pocas veces la justicia hace lugar a esas denuncias. Paolo “Don Chatarrín” Rocca y las cámaras metalúrgicas se meten una vez más en las organizaciones de los trabajadores, mostrando sus verdaderos intereses. Milei pretende mostrar a sus amos yanquis y sionistas que en Argentina los gremios no son un problema. El objetivo es desorganizar a los trabajadores. El ataque a la UOM también deja a las claras que los engranajes principales de la economía capitalista están en la producción industrial, no en la especulación financiera ni en la economía virtual. El gobierno se hace el liberal, pero le encanta la caja del Estado (recaudando impuestos) y usa a las fuerzas auxiliares de represión como policías y gendarmes para reprimir protestas y manifestaciones: todos los miércoles vemos como le pegan a los jubilados que pusieron el lomo antes para trabajar ahora los golpean en el lomo, por pedir comida y remedios. Y también aprovecha la estatización de los sindicatos para intervenir las paritarias e incluso los mismos sindicatos como en el caso de la UOM.

Furlán no es una monedita limpia. De hecho, Furlán y compañía son los responsables de esta intervención con sus corruptelas. También son responsables de los sueldos de miseria en que hemos caído los metalúrgicos. Tampoco pudieron frenar las decenas de miles de despidos, menos van a poder frenar esta intervención si siguen recurriendo a los abogados y a la misma justicia que impuso la intervención. Un botón de muestra del carácter del FRESU, que la UOM integra junto a Aceiteros, ATE, Aeronáuticos y otros sindicatos, un frente burocrático de carácter superestructural, para disputar la interna de la CGT y del peronismo en general. Por su carácter, el FRESU es impotente para enfrentar con medidas de fuerza los ataques del gobierno y las patronales. Resulta escandalosa la orientación del centrismo como el MST, que se meten de cabeza en este acuerdo de burócratas, o del PTS que coquetea con ellos para armar un PT, un paso más hacia la abierta conciliación de clase de estas corrientes.

En Córdoba, la situación de la rama no escapa a estos lineamientos generales. En las fábricas, las patronales ya empezaron a limitar las tareas gremiales, como recientemente sucedió en F2J, y hay despidos que pasan sin pena no gloria, desde Montich el año pasado hasta los más recientes en SOGEFI/Allevard Rejna. La conducción de la seccional Córdoba avala la reforma laboral, con un comunicado donde dice que va a respetar la nueva forma de hacer las tareas gremiales y que los delegados tenemos que respetar la nueva ley. “Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada” repite la conducción peronista, aunque la ley esté hecha por los grandes grupos empresarios contra los trabajadores y su organización. Por eso, no llaman a ningún plan de lucha. Los metalúrgicos tenemos que enfrentar la reforma baldosa a baldosa, no regalar nada, tiene que haber un paro provincial que se una al plan de lucha nacional para frenar la aplicación de la ley de reforma laboral.

Enfrentemos la estatización de los sindicatos y a la burocracia sindical

Los metalúrgicos tenemos que resolver nuestros propios asuntos. Ante la gravedad de la intervención y con las paritarias empantanadas, tenemos que ser partícipes. Nos tenemos que organizar, impulsando asambleas en todas las fábricas. Necesitamos un plan de lucha nacional para tirar abajo la intervención, la única solución es golpear en la producción con un paro general metalúrgico. Mocionemos la convocatoria a un Congreso Nacional de Emergencia de la UOM, con delegados mandatados en asamblea. Elijamos delegados paritarios con mandato de las asambleas de las seccionales. Pongamos en pie una comisión que investigue el fraude electoral y las trapizondas de Furlán y su séquito de obsecuentes que lo apuntalan. Fortalezcamos nuestro sindicato a partir de la democracia obrera para echar a la burocracia, pongamos la UOM en pie de lucha contra los despidos, por la conquista del salario y para enfrentar, junto a toda la clase obrera, el plan antiobrero de Milei, las patronales y sus cómplices.

 

 

 

¡No chamuyes más, Furlán!

En medio de una crisis capitalista fenomenal, asistimos a una nueva negociación paritaria   

 

En la UOM es más de lo mismo, sacaron a Caló y quedaron todos los demás. Furlán y compañía asumen la negociación paritaria con varios cuestionamientos encima, luego de una elección de Comisión Directiva nacional que dejó muchas dudas por los fraudes electorales y maniobras hecha por una dirigencia que no quiere largar el poder. Caso testigo fue lo de la seccional Campana, que abrió un flanco para la intervención de la justicia patronal. Hay que dejar claro que resulta inadmisible que la justicia y el ministerio de trabajo se metan en la vida interna de los sindicatos, y mucho más las cámaras empresariales. Los propios metalúrgicos debemos saldar cuentas con las trapisondas de Furlán y la conducción, investigando las acusaciones de fraude y corruptelas a través de una comisión investigadora conformada por delegados y activistas intachables, votada por la base en las fábricas y seccionales.

Furlán y los Urbanos de la vida saben que en la rama han habido despidos y cierres de fábricas, también saben que no movieron un dedo para frenar la situación. Ni un paro hubo por la reincorporación de los más de 30.000 metalúrgicos despedidos desde inicios de 2024. Sólo declaraciones testimoniales y catarsis públicas. Mientras Furlán se florea por los canales de TV y en los actos, propagandizando el FRESU con Aceiteros y ATE y batiendo que ningún trabajador debería ganar menos que la canasta básica ($2,35 millones), en las reuniones paritarias con los empresarios se baja los pantalones por porcentajes que no superan o igualan el IPC, un índice que dibuja el gobierno de Milei. Sabiendo esto, y sabiendo que un 2% o 3% en un sueldo de $800.000 mil que es lo que gana un metalúrgico de la rama 17 (general), son unos miserables $30.000 pesos, pretende que “entendamos” que, por la crisis del sector, no se va a sacar mucho de las paritarias.

En la actual negociación, las cámaras patronales vienen pateando las definiciones, con un nuevo cuarto intermedio hasta el 27 de mayo, cuando el acuerdo anterior venció en abril. Dos quincenas más sin actualización salarial, con una inflación que se mantiene firme arriba del 2% mensual y con salarios de miseria, es algo inaceptable. Pero Furlán y la UOM nacional no han sacado ningún plan de lucha ni medida para acelerar los tiempos.

No somos los responsables de la situación actual, los trabajadores no debemos pagar la crisis. Es necesario sacar a los dirigentes que ya han demostrado que son más de lo mismo. Y salir a dar pelea para frenar las suspensiones y despidos y conquistar un salario inicial igual a la canasta para los metalúrgicos. Furlán no va más, no es capaz de defender el salario ni los puestos de trabajo. Hay que imponer delegados paritarios elegidos en asamblea general de las diferentes seccionales del país, que representen realmente las necesidades de los metalúrgicos.

Pongamos a los metalúrgicos de pie. Impulsemos asambleas en cada fábrica, mocionemos el paro escalonado, que inicie con un paro nacional de 24hs, y un congreso de emergencia de delegados metalúrgicos con mandato de base, para discutir el programa y las medidas para enfrentar el ataque de las patronales y del gobierno de Milei.

 

- Abajo la reforma laboral. Independencia de los sindicatos del Estado.

- Apertura inmediata de la paritaria. Delegados paritarios elegidos por la base.

- Salario inicial de la rama 17 igual a la canasta básica medida por ATE INDEC ( $2.350.000).

- Unificación de las escalas salariales de las ramas.

- Reincorporación de todos los despedidos. Efectivización de contratados y personal de agencia.

- Escala móvil de horas de trabajo y salarios.

- Ocupación de toda fábrica que cierre o despida.

- Apertura de los libros contables. Control obrero de la producción.

- Congreso de emergencia de delegados metalúrgicos con mandato de base. Recuperemos la UOM y las seccionales de manos de la burocracia de Furlán y Urbano (seccional Córdoba).

- Paro nacional metalúrgico escalonado, corte de rutas y ocupación de establecimientos para imponer nuestras demandas.    

 

 

 

Marcha universitaria del 12 de mayo: ¡Paro por tiempo indeterminado con toma de facultades hasta triunfar!

Los rectores y la burocracia sindical preparan la derrota

Ya van casi dos años y medio de lucha contra la motosierra en las universidades nacionales; con paros, marchas, tomas de facultades. Los salarios reales de docentes y nodocentes continúan su descenso mensual. Las paritarias siguen clausuradas, frente a la impotencia de las burocracias al frente de las federaciones docentes y la FATUN. La salida parlamentaria-legal, impulsada por el peronismo y el radicalismo, ha mostrado ser un callejón sin salida. Ahora el gobierno, con una posición más sólida en el congreso, aunque para nada sólida en la vida real, viene negociando con los rectores una modificación a la ley aprobada el año pasado para pulverizar toda expectativa de recuperación salarial. Otro tanto sucede con el presupuesto para el resto de las partidas, que continúan sufriendo los recortes permanentes que debe hacer el timbero Caputo para mantener el postulado del “déficit cero” y juntar cada peso para honrar los pagos a los acreedores externos. Todo esto mientras los funcionarios como Adorni viven en el lujo de la nueva casta.
No por casualidad, a días de la Marcha Universitaria, la Cámara Contencioso Administrativo Federal concedió el recurso extraordinario que presentó el gobierno contra la cautelar que había ordenado cumplir con la Ley. Esto habilitaría a entrar al juego a la Corte Suprema. La respuesta del CIN será, nuevamente, llevar a los trabajadores y estudiantes de las universidades a “presionar” a la justicia para obtener alguna respuesta favorable, luego del empantanamiento de las negociaciones con el gobierno por las modificatorias a la Ley. Está claro que toda salida por la vía institucional sólo producirá más impotencia y desmoralización, al mismo tiempo que quita a las asociaciones de base y las federaciones la potestad de negociar los salarios, para dársela a las instituciones patronales como el poder judicial y el congreso nacional, como parte de la negociación entre los rectores y el gobierno para preparar una modificación de la ley que permita cerrar el conflicto de cara al inicio de la campaña electoral de 2027.

El rol del CIN y la burocracia sindical

Ante los recortes, las autoridades universitarias vienen aplicando el ajuste puertas adentro para mantener las universidades funcionando, a costa de la precarización de las condiciones laborales y de estudio. Los profesores contratados como monotributistas, las modalidades de becas, pasantías, contratos a plazo, tercerizaciones, son la forma en que los rectores y decanos cargan la crisis presupuestaria sobre las espaldas de los trabajadores. Sin hablar de salarios ridículos que en el caso de los ayudantes con dedicación simple  no llegan a los $300.000. El gobierno de Milei pretende empujar a las autoridades al autofinanciamiento, es decir, la privatización. Los acuerdos con empresas y gobiernos provinciales, venta de productos, servicios, posgrados y tecnicaturas arancelados, así como el cobro de bonos voluntarios a los alumnos de grado son el comienzo de este camino, ya abierto por el menemismo con la LES (Ley de Educación Superior), que siguió vigente en los gobiernos posteriores, incluidos los del kirchnerismo.
Los rectores del CIN disciplinan a la burocracia de los sindicatos de base y de las federaciones, para que no hagan olas y no bloqueen sus negocios y cajas políticas a través de una lucha decidida que paralice las actividades en las universidades. Por eso tienen una posición condescendiente con algunas medidas de fuerza (pre acordadas) pero amenazan o directamente sancionan a los trabajadores y estudiantes que osan tomar medidas “fuera del libreto”, como hizo Yacobitti, el vicerrector de la UBA, intentando descontar los días de paro a los docentes de los colegios universitarios.

La universidad, la crisis y la guerra

Mientras intentan disciplinar a los sectores en lucha y negociar por abajo con el gobierno, los rectores han basado su campaña en la defensa de la universidad pública como forma de ascenso social de las clases medias. En un sistema capitalista en descomposición, donde las grandes mayorías mueren perteneciendo a la misma clase en la que nacieron, esta idea no es más que ilusionismo reaccionario, destinado a anular las fuerzas potenciales del movimiento estudiantil y universitario. La defensa abstracta del conocimiento y la técnica, y aún el supuesto “pensamiento crítico” pregonado por sectores de la izquierda desligado del carácter de clase de la sociedad explotadora en que vivimos, es sólo propaganda impotente que, lejos de “ganarse a la sociedad”, exacerba  el corporativismo y el elitismo, mostrando las miserias de una academia atada por mil y un lazos al capital. Debemos meter la lucha de clases en el aparato educativo, haciendo saltar por los aires la ideología burguesa disfrazada de teoría para abrir la discusión sobre las tareas de estudiantes y trabajadores que luchan por un futuro contra la guerra imperialista y las consecuencias de la crisis sobre la clase obrera. Retomemos las mejores tradiciones del movimiento estudiantil, las banderas antiimperialistas y de lucha revolucionaria contra la explotación del hombre por el hombre. Organicemos clases públicas y debates, convoquemos a los sectores combativos del movimiento obrero, a los sindicatos y seccionales recuperados, para discutir sobre los grandes problemas que aquejan a la juventud y a la clase obrera. Enfrentemos al régimen universitario también desde este flanco, cuestionando sus convenios con las empresas y organismos multilaterales de crédito y su complicidad con el sionismo y la sumisión al imperialismo yanqui. Por una dirección de la universidad de los sindicatos y las organizaciones estudiantiles recuperados, para ponerla en función de la lucha revolucionaria.

Retomemos la lucha radicalizando las medidas

Los sectores combativos del estudiantado y los trabajadores de las universidades debemos sacar lecciones: la lucha no puede quedar en manos de la casta del congreso y la justicia. No se trata de enmendar o mejorar una ley, como han planteado sectores de la izquierda como el FITU. Tampoco dejar la lucha en manos de la burocracia sindical y estudiantil que justamente se subordina a estos intereses patronales. Impulsemos asambleas en todas las facultades. En el movimiento estudiantil, elijamos delegados por curso y/o comisión para organizar la lucha. Revoquemos a los delegados docentes y no docentes vendidos a las autoridades, elijamos delegados combativos y que respondan a las bases. Pongamos en pie asambleas interclaustros y votemos un plan de lucha serio que ataque los intereses privatizadores de las autoridades y enfrente al gobierno de Milei. Recuperemos los centros de estudiantes, los sindicatos y las federaciones para la lucha. Por un paro por tiempo indeterminado con cortes de rutas y accesos y toma de facultades y edificios. Por el paro educativo nacional de todos los niveles.

El 12 de mayo, organicemos columnas independientes de las autoridades, el conflicto no puede quedar en manos de los ajustadores.

COR – Rama Universitaria

Universidad Nacional de Misiones - Universidad Nacional de San Luis - Universidad Nacional de Cuyo - Universidad Nacional de Córdoba - Universidad de Buenos Aires

 

CTERA está de “adorni”

Impongamos un paro educativo nacional el 12/5

La burocracia de CTERA hace la plancha en el pantano de la paritaria nacional docente. Reabierta por orden judicial, transcurrieron cuatro reuniones en las que el gobierno nacional se plantó en proponer un salario inicial docente de 650 mil pesos por cargo para abril y 700 mil en mayo. Cuando el valor de una canasta familiar promedio supera el 1.500.000. CTERA sigue en modo avión hasta una posible 5ta reunión este mes, sin preparar ninguna medida para forzar al gobierno a discutir salario en serio. 

La Celeste Nacional que conduce la CTERA y gran parte de los sindicatos de base, tiene un ojo puesto en las elecciones del 13 de mayo en SUTEBA, donde la multicolor disputa varias seccionales, y el otro ojo en la reorganización del peronismo de cara a las elecciones de 2027. Ambas preocupaciones de la burocracia se ligan, y para ello Baradel saca sólo un pie del plato en SUTEBA para investirse de armador territorial del proyecto presidencial de Kicillof.

Pero la docencia en las provincias no espera nada ya de esta conducción completamente ajena a lo que pasa en las escuelas. El “hay 2027” de la burocracia no convence a nadie, porque ni siquiera podemos llegar al 30 de cada mes en este 2026. Llevamos meses de conflictos provinciales que escalan cada vez más, desbordando a las direcciones, desafiando los mecanismos de institucionalización del conflicto y poniendo en cuestión la imposición reciente de la reforma laboral y sus restricciones al derecho a huelga con la esencialidad. Las experiencias de lucha en las provincias nos permiten ir sacando lecciones para encarar los desafíos planteados a la oposición antiburocrática.

Con la experiencia cercana de la enorme lucha catamarqueña, la docencia de Córdoba desafió fuerte a Llaryora y puso en aprietos a la burocracia al frente de la UEPC. Para ahogar el conflicto que se le iba de las manos, Cristalli dejó en evidencia cuál es el verdadero rol de la celeste como agente de la patronal en nuestras filas, al meter a policías de civil dentro de la asamblea provincial de delegados departamentales para intimidar a los delegados que traían el rechazo a la miseria salarial blindando, con represión policial puertas afuera, la maniobra para aceptar una propuesta rechazada por la base docente provincial. Así también pacta con el gobierno la quita de las licencias gremiales de la conducción opositora de la delegación Capital. Son acciones desesperadas de una conducción que no pudo convencer ni a su propia base. Aunque transitoriamente le permitieron desactivar el conflicto, por la debilidad aún de la oposición cuya dirección no asume las tareas de preparar las condiciones para desconocer estas maniobras y enfrentar las ataduras que impone la estatización del sindicato, plasmadas en un estatuto burocrático que asfixia las iniciativas de los trabajadores.

La patagonia se rebela nuevamente. La contracara del boom de Vaca Muerta en Neuquén es el impacto social y económico del retiro de YPF, y del conglomerado de empresas de servicios petroleros en Chubut y Santa Cruz, agudizando las enormes contradicciones que caracterizan a la región. El deterioro de las condiciones de vida se agrava por el endeudamiento de las familias asalariadas para cubrir gastos básicos. En esa dinámica, los gobernadores descargan los costos golpeando de lleno en los salarios estatales. 

Con la flamante conducción recuperada de UNTER, la docencia rionegrina protagoniza una huelga de 48hs, soportando el frío y la represión brutal dispuesta por el gobierno provincial con fuerzas nacionales para impedir la protesta en las rutas. La exigencia es clara: convocatoria a paritarias, blanqueo salarial y aumento al básico que eleve el inicial a 2 millones. En tanto que en Chubut, la burocracia celeste volvió a conducir ATECH en 2025 y se le quemaron rápidamente los papeles. Aceptó sin chistar una conciliación obligatoria, bajando el paro dispuesto por las asambleas de base, y la docencia los desbordó. Faltazo masivo el primer día de conciliación y movilizaciones en todas las localidades de la provincia contra los 3 mil pesos que ofreció Nacho Torres para elevar el básico docente a 304 mil pesos en mayo (680 mil pesos de bolsillo para el maestro inicial). La enorme movilización y disposición a la lucha de la docencia de Chubut, nos tiene que permitir recuperar ATECH, no dentro de cuatro años en las próximas elecciones, sino en disputa por la dirección del conflicto. El riesgo de no dar esta discusión es que calen en el activismo las líneas a la desafiliación masiva y la desorganización que se promueven desde tendencias antisindicales y antiobreras.

En tanto que, en Santa Cruz, la conducción que recuperó ADOSAC encabeza esta semana 72hs de paro para obligar al gobierno a reabrir la paritaria, a devolver los descuentos abusivos de los días de paro y limitar el descuento directo de las deudas bancarias de los estatales en resguardo del carácter alimentario del salario.

La tendencia a estallidos provinciales ha puesto en alerta a los gobernadores. Por eso vemos a Poggi en San Luis tratar de anticiparse imponiendo adicionales que impactan como un doble presentismo (importando el nefasto ítem aula mendocino) y sumas fijas por única vez. No escapa al gobernador que tras años de letargo sindical en San Luis, la burocracia de AMET se vio desafiada por el surgimiento de una oposición combativa, la Agrupación de Trabajadores de la Educación de Base-Lista Roja. La Roja enfrentó las maniobras proscriptivas, y con sólo dos semanas de campaña resultaron segundos en las elecciones.

Estos procesos de lucha en las provincias ponen en evidencia el hartazgo frente al profundo deterioro de las condiciones de vida, el impacto de las reformas laborales y educativas en las condiciones de trabajo, y la presión y sobrecarga sobre los trabajadores ante las manifestaciones de la crisis social y de salud mental en las escuelas. La crisis de dirección irresuelta de los trabajadores de la educación y la perpetuación de las conducciones burocráticas protegidas por la estatización de los sindicatos, dan como resultado mediaciones cada vez más impotentes frente las tendencias al desborde de los conflictos como expresaron San Juan, Misiones, Catamarca, Jujuy, Córdoba, o Chubut.

Aquí es donde las tendencias antiburocráticas que tienen la responsabilidad de conducir seccionales y sindicatos, y que se han ganado el lugar de referencia del activismo que quiere salir a luchar, tienen que asumir la tarea de centralizar las fuerzas dispersas a nivel nacional. La coordinación que han puesto en pie, ha permitido pronunciamientos conjuntos y algunas demostraciones de fuerza frente a la burocracia en las movilizaciones de principio de año. Pero es necesario que avancen a organizar el activismo en las provincias, convocando a plenarios o asambleas regionales, que preparen un congreso nacional de delegados escolares con mandato. Impulsar un proceso de organización de delegados y activistas, con arraigo en las escuelas, que pueda orientar y nacionalizar las luchas en curso, en abierto desafío a la burocracia garante de la paz social en medio de la crisis. Unificar las fuerzas dispersas de la oposición antiburocrática a nivel nacional en un plan de acción que enfrente a Milei, Kicillof y todos los gobernadores, fortalecería el proceso de lucha por la recuperación de SUTEBA que lleva adelante la Multicolor y el frente que conformamos con las y los compañeros de Nueva Letra. Afianzaría el rol de UEPC Capital y de las seccionales y sindicatos recuperados como conquista. 

Con esta perspectiva, instamos a las y los trabajadores de la educación a discutir e imponer a la burocracia la convocatoria a un paro nacional educativo el 12 de mayo, para movilizar masivamente el martes en unidad con la lucha de los trabajadores y estudiantes de las universidades nacionales. No sólo para expresar nuestra solidaridad con la lucha contra el ajuste que aplican rectores y consejos, ejecutores de la motosierra de Milei y el FMI. Algo ha quedado claro en estos meses: la lucha no puede ser por leyes de financiamiento o para presionar sobre el congreso. Impulsemos un parazo educativo para que triunfen las luchas provinciales y para conquistar la recomposición salarial que nos permita cubrir la canasta familiar con un cargo. Ningún trabajador por debajo de la línea de pobreza.

Por un paro nacional educativo el 12/5 que sea el inicio de un plan de lucha hasta derrotar a Milei, los gobernadores y el FMI.

50 AÑOS DE IMPUNIDAD

Este 24 de marzo llamamos a movilizar en todo el país y a hacer actos independientes con organizaciones de izquierda, sindicatos, listas y delegados combativos y los sectores en lucha. En oposición a las líneas de conciliación de clases de los organismos cooptados por el Estado y del peronismo, que en estos últimos años ha sido garante del gobierno negacionista de Milei.

La clase obrera vengará la sangre de nuestros mártires

A 50 años del 24 de Marzo de 1976, el imperialismo, que fuera el gran impulsor y organizador del golpe genocida, nos quiere llevar a una guerra que no es nuestra, previamente perpetrando el genocidio en Gaza y hoy masacrando al pueblo iraní de la mano del enclave sionista de Israel. El gobierno títere de Milei y sus cómplices, a la par que reivindica el golpe cívico militar, pretende someter a los trabajadores a la bota yanqui.
Mucho tiempo e infinidad de acontecimientos han pasado desde aquella primera ronda de las madres en la plaza. Movilizaciones, leyes de impunidad, indultos, reivindicaciones y cooptación de los principales organismos de DDHH han sido los componentes de un largo camino en la lucha contra los genocidas, en la búsqueda de una justicia que no termina de llegar. Lo que no pudieron desactivar mediante la persecución y el ninguneo, los capitalistas lo lograron abriendo la billetera. Los 12 años de kirchnerismo sirvieron para domesticar a los movimientos democráticos mediante homenajes, cargos en el estado, subvenciones y romantización de una “juventud maravillosa” cuyas ideas fueron edulcoradas para hacerlas inofensivas. El PJ, el gran entregador de la militancia y el activismo de los 70s, lavó su cara bajo el silencio cómplice de muchos sobrevivientes, que pasaron de ser parias políticos a protagonistas de una liturgia llena de engaños. Como todo lo que toca el estado lo descompone, las denuncias de corrupción y clientelismo no sólo han minado el prestigio de los principales organismos de DDHH, sino que los han vuelto pasivos y impotentes ante la ola de negacionismo que ha inundado el escenario político con el gobierno de Milei. Abuelas, los restos de Madres e HIJOS sólo se han limitando a indignarse y pronunciar reclamos vergonzosos a la población por no haber votado a Massa en las últimas elecciones.
Esta tragedia no hubiera sido posible sin las organizaciones reformistas como la CTA, el Frepaso y otras yerbas, que hacia el final del menemismo utilizaron a Madres, HIJOS y organismos menores como base electoral para la Alianza, allanando el camino para la cooptación estatal.
Los juicios a los genocidas fueron convertidos en un gran circo donde los cómplices civiles, del poder judicial y los empresarios salieron indemnes. Las prisiones domiciliarias permitieron a los torturadores hacer sus vidas normalmente, burlándose en la cara de sus víctimas, amparados en esta democracia para ricos. Hoy la burguesía vuelve a sentar una provocación imponiendo nuevos regímenes domiciliarios para genocidas, dejando en evidencia que todas las leyes, todas las proclamas en nombre de la democracia no son sino meros engaños para distraernos.
Sin embargo, y a pesar de todas las derrotas, hay algo que no deja dormir tranquilos a los capitalistas: no pudieron borrar de la historia las hazañas de nuestra clase. Los burgueses utilizaron todos los dispositivos a su alcance: represión, muerte, cooptación, mentiras, engaños y sin embargo el peligro resurge en cada lucha obrera, en cada instancia de organización, simplemente porque no se puede matar la lucha de clases.
El gobierno mileísta, como pocos, ha dejado al descubierto el odio visceral que los capitalistas sienten hacia la clase obrera y sus organizaciones. La represión, la reforma laboral, sus leyes y sus medidas destilan miedo y resentimiento contra nuestra clase. Sin embargo, ese odio no es correspondido aún gracias a la acción de la burocracia sindical y el peronismo, que nos dicen que hay una burguesía nacional buena a la cual defender, y que el estado burgués puede arbitrar en los conflictos de clase. Los revolucionarios, que no nos dejamos engañar por estos mecanismos, tenemos la tarea de enfrentar a los mentirosos, para despertar el verdadero odio de clase, motor de la venganza histórica de la clase obrera.

 

Justicia por Cristian Pereyra

El docente Cristian Pereyra fue asesinado el 16 de marzo mientras trabajaba en su segundo trabajo como chofer de aplicación para llegar a fin de mes. Trabajaba en escuelas técnicas de la Matanza, inserta en un sistema de educación pública en ruinas, con salarios de hambre. El asesino, un policía bonaerense que le disparó con el arma reglamentaria para robarle el auto. El gobierno de Kicillof es responsable.

Este suceso trágico no es un hecho aislado, sino una muestra de la catástrofe social que nos están imponiendo Milei, socio del imperialismo de Trump, las patronales, con la venia del todo el arco político opositor, en especial el PJ, y la complicidad de la burocracia sindical. Todos ellos son responsables de la situación de hambre en la que están los docentes y la gran mayoría de los trabajadores.

Nos solidarizamos con sus familiares y compañeros. La muerte de Cristian tiene que ser investigada y esclarecida por una comisión independiente encabezada por compañeros delegados de su escuela. Los docentes debemos organizarnos para enfrentar el ajuste y poner fin a esta crisis planteando una salida obrera. Para empezar, debemos recuperar nuestras organizaciones para la lucha, echando a los agentes del Estado y las patronales que están en su conducción. El 17 de marzo se logró imponer un paro y movilización en SUTEBA de Matanza, tenemos que seguir la lucha hasta imponer un paro nacional educativo a CTERA, por justicia para Cristian Pereyra y por el triunfo de las luchas docentes que se están dando en todo el país, como Catamarca, San Juan, Santa Fe, Córdoba y Jujuy entre otras. ¡Salario igual a la canasta familiar con un cargo, basta de pluriempleo! ¡No a la reforma laboral!

Despidos en el sistema financiero. ¡Organicémonos para frenar a los banqueros!

La situación del sistema financiero semicolonial de Argentina no es ajena a la crisis económica que se ha venido acelerando en los últimos meses, no sólo por efectos de problemas “endógenos”, sino por el desarrollo de una crisis de la economía mundial atravesada por conflictos bélicos que amenazan con generalizarse. El plan de Milei de atar el destino de la economía argentina a los dictados del gobierno estadounidense y un puñado de empresarios imperialistas está haciendo estragos en la economía argentina.

Desde la city porteña, los funcionarios y “brokers” intentan ser optimistas de cara al 2026, ya que ven que la supuesta baja del riesgo país y de las tasas deberían impulsar la expansión del crédito. El primer trimestre del año no ha cumplido las expectativas de repunte, sacudido por la volatilidad generada por la guerra, el desplome de Wall Street tras el aumento del petróleo y una serie de variables inciertas que hacen que se retaceen las promesas de inversiones en nuestro país. A esto se suman los desastres del gobierno y un aumento de la inflación.

Despidos, familias sin ingresos y trabajadores endeudados

Entre las medidas del plan “motosierra” de Milei, prometido en 2023, para reducir el gasto público y frenar la inflación se encontraron una serie de políticas monetarias: reducción del dinero circulante, levantar las restricciones cambiarias y eliminar las regulaciones para operar en el sistema financiero. La fórmula mágica de “secar la plaza de pesos” redujo drásticamente el acceso al crédito tanto minorista como productivo. El fin del llamado “cepo” para reemplazarlo por las “bandas de flotación del dólar” resultó no ser un equilibrio espontáneo del mercado y a fines de 2025 Caputo no sólo se vio obligado a intervenir, sino que debió apelar a un segundo rescate (después del solicitado al FMI), ahora de Trump, para evitar una crisis mayor, demostrando la fragilidad del sistema financiero semicolonial. La apertura de las importaciones no surtió un efecto equilibrador de los precios, sino que profundizó la recesión y llevó a cientos de empresas a la quiebra. Los cierres de establecimientos, cuyo caso más emblemático es el de Fate, no han cesado desde el año pasado. Miles de familias se han quedado sin ingresos. Además, el derrumbe de los salarios promedio, por debajo de la canasta básica, han hundido el consumo de la clase obrera a niveles históricos. Un dato alarmante es el nivel de morosidad en el crédito de las familias, que en enero de este año alcanzó su máximo histórico de 10,3%.

La banca nunca pierde

En este escenario, los bancos están reclamando que sus balances están “en rojo” debido a la contracción del mercado y otras hierbas. En 2024 los bancos acusaron un boom en la bolsa, con el Galicia a la cabeza, y empezaron a transformar el negocio pasando de las LELIQS –es decir, las ganancias que les garantizaba el Estado- a competir por ganar carteras de créditos y clientes privados. Así, apuntaron a la intermediación financiera lanzando los fondos comunes de inversión o los CEDEARS. Sin embargo, en 2025 vieron un margen de ganancia mucho más ajustado, con menos liquidez, más mora y más competencia con las fintech. A mediados del año pasado el BCRA endureció los encajes, lo que limitó más el margen de oferta de dinero. Los ADRS (recibos de depósitos estadounidenses) de los bancos argentinos en Wall Street acumularon pérdidas de hasta 23%, con Supervielle a la cabeza.

Pero lo que los banqueros llaman “balances en rojo” significa que han ganado menos, no que han perdido. Si crece la mora, se toman medidas para resguardarse del “riesgo”; si el mercado trae amenazas, se recurre a intervenciones del Estado. Esta es la excusa que usan para ponerse a tono con la ola generalizada de despidos. En los últimos meses se han profundizado los recortes y despidos (abiertos o encubiertos como “retiros voluntarios”) que se vienen aplicando desde la época de la pandemia. Desde 2020, mientras la burocracia sindical cerró los sindicatos y nos dijo que no se podía hacer nada, las patronales experimentaron con todo tipo de iniciativas para avasallar conquistas laborales, ensayar esquemas de “trabajo flexible” como los bancos de horas e imponer ritmos de trabajo más acelerados sobre una plantilla reducida de empleados en blanco y otro tanto tercerizados por fuera de convenio. La supuesta “reconversión tecnológica” no redundó en costos tanto menores, ya que los bancos se ven cada vez más obligados a invertir en productos informáticos “enlatados” como los de prevención de fraudes. Por eso nunca debemos olvidar cuál es la principal máxima de los capitalistas: la variable de ajuste son los trabajadores.

La burocracia sindical es cómplice

Por años el secretario general de La Bancaria, Sergio Palazzo (en el cargo desde 2009 y reelecto nuevamente en 2025), posó de ala combativa de la CGT, juntándose con Pablo Moyano e impulsando la Corriente Federal de Trabajadores. Con la implosión del peronismo y el consecuente recrudecimiento de las peleas internas, este radical devenido kirchnerista parece que decidió bajar el perfil. Como diputado de Unión por la Patria posa de opositor, mientras en su rol como sindicalista apuesta a desmovilizar al gremio y llevar todos los reclamos de los trabajadores a las peleas parlamentarias. Ya ni amaga a discutir paritarias y pretende que los bancarios nos conformemos con un aumento salarial en base a una estimación falsa por parte de un INDEC manipulado. Descansa en el congelamiento salarial del resto de los trabajadores para disciplinar cualquier aspiración a un aumento acorde al encarecimiento del nivel de vida real. Es muy claro que juega como agente de la burguesía en las filas obreras, atando al sindicato al Estado y sus instituciones.

La frustración de la base ante un sindicato que no organiza ni discute las decisiones que afectan directamente a las condiciones de trabajo se termina traduciendo en una enorme desconfianza hacia la organización sindical. Esto ha quedado claro en la imposición por parte de las patronales de negociaciones individuales para acordar los mentados “retiros voluntarios”, en condiciones totalmente desventajosas, en las que la burocracia no interviene y finge demencia. Sólo atinaron a impulsar una tibia negociación con el Banco Santander, pasado ya el primer tramo de recorte y cierre masivo de sucursales. Pero la sangría de puestos de trabajo continúa. La aprobación en el Congreso de la reforma laboral -aunque aún está por verse si logran implementarla- ha envalentonado a los empleadores para amenazar a los empleados que no quieran aceptar la invitación a renunciar a su trabajo con el argumento de que si no “agarran” ahora (con algún dinero más de indemnización), luego se los podrá desvincular en las condiciones de despido que prevé la nueva legislación, o sea, peores. Esto es un chantaje que la burocracia deja pasar porque es cómplice.

Recuperemos el sindicato para la lucha

La conducción de La Bancaria, alineada junto a Palazzo con un PJ en crisis, son cómplices del brutal ajuste que estamos viviendo. Quienes defendemos los intereses de la clase obrera, debemos enfrentar el intento de las patronales y la burocracia de desmoralizarnos y desorganizarnos. Tenemos que retomar la iniciativa y hacer valer la fuerza de nuestra clase. Para esto hay que recuperar nuestro gremio, con total independencia del Estado burgués.

Pongamos en pie una Oposición Revolucionaria en el sindicato para pelear por esta perspectiva. Empecemos por agrupar a la vanguardia bancaria para levantar la necesidad de un inmediato plan de lucha contra los despidos, por el pase a planta de los tercerizados, por el encuadre de los trabajadores de las Fintech y empresas afines a los servicios financieros dentro del convenio bancario, contra la reforma laboral y por la reapertura inmediata de la paritaria. Realicemos asambleas en todos los lugares de trabajo y elijamos delegados, con mandato, para comenzar a organizarnos. Convoquemos a un Congreso de delegados de base del sindicato para profundizar este debate y desarrollar las medidas necesarias.

Por un programa de transición

La recuperación de los sindicatos debe ser un paso para que nuestra clase comience a ser consciente de su fuerza y se prepare para dirigir la futura sociedad socialista, sobre la ruina de la sociedad capitalista y sus instituciones.

Los empresarios utilizan la excusa de que están quebrados para cerrar establecimientos y despedir trabajadores amparados en el secreto comercial. Debemos romper ese secreto, los bancos deben ser sometidos a observación por parte de la clase obrera mediante la apertura de los libros contables. Esto nos permitirá revelar el derroche espantoso de trabajo humano que resulta de la anarquía del capitalismo y de la exclusiva persecución de la ganancia. Para crear un sistema único de inversión y de crédito, según un plan racional que corresponda a los intereses de toda la nación es necesario unificar todos los bancos en una institución nacional única. Sólo la expropiación de los bancos privados y la concentración de todo el sistema de crédito en manos de un Estado obrero pondrá en las manos de éste los medios necesarios, reales, es decir materiales, y no solamente ficticios y burocráticos, para la planificación económica. Hay que preparar una salida revolucionaria, bajo la dirección de un partido revolucionario de la clase obrera, que expropie a los capitalistas, destruya al Estado burgués y siente las bases para una economía basada en la planificación.